martes, 15 de diciembre de 2015

Los libros no son simple entretenimiento, pero hay que disfrutarlos.


Una de las ideas que defiendo con mis obras y mis escritos es que las historias no son simple entretenimiento. No se lee para entretenerse o divertirse, si fuera solo para eso entonces lo mismo nos daría leer un libro que ver vídeos en internet de gatos tocando el piano o veinteañeros en paro jugando Minecraft.


Hace unas semanas estuve en una librería en un encuentro entre autores y lectores y tuve el honor de empezar yo a comentar mi obra, Potatus. Me dijeron que leyera el fragmento que más me gustase, pero en lugar de eso leí el prólogo, en el que explico que el libro no busca ser solo entretenimiento, sino que va cargado de reflexiones, mensajes, referencias etc.

Me gusta tomarme la literatura como arte y ello no es solo por diversión, aunque si no disfrutamos el libro y no nos llena deberíamos replantearnos por qué lo estamos leyendo y si deberíamos seguir haciéndolo.

Por ello, tal y como digo en el prólogo, cuando vayamos a leer, por favor, relajémonos; no leamos si no nos apetece realmente; pero cuando lo hagamos dejemos atrás el mundo real y metámonos dentro del libro, pues solo así sacaremos su verdadera esencia y nos sentiremos llenos y libres.

En cuanto al formato del libro no importa tanto si es digital o físico, sino más bien la edición que lleva a sus espaldas. Como autoeditor trato de dotar a mis obras de un aspecto único y totalmente confortable para el lector, y creo que con Potatus he llegado a conseguirlo.


La literatura comercial no está mal, no digo eso. Hay libros para todo y para todos, pero insisto en aclarar que quien lee no lo hace por mero entretenimiento, aunque también nos sirva para cubrir esa necesidad.